domingo, 3 de julio de 2016

Bitácora 01: Antología Lírica - César Vallejo

Los Heraldos Negros (1919)

Se trata del primer poemario escrito por Vallejo tras irse a Italia. Este es parte del modernismo, debido a que presenta características tales como la expresión del dolor mediante sentidos. Además es uno de los más recordados por los peruanos, puesto que hace alusión a su vida en Santiago de Chuco (La Libertad) y a su propia familia.

Los Heraldos Negros:

Es el primer poema de su iniciación como poeta. En él se pueden encontrar indicios de un sentimiento de dolor: “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!” (Verso 1). Mediante la cita anterior se puede evidenciar que el tema gira en torno al dolor que producen aquellos golpes de la vida, que inclusive parecen ser indescriptibles con palabras, ya que menciona ese ‘yo no sé’ en un intento de describir a sus lectores el pesar. En el resto de la estrofa hace énfasis a aquellos golpes y se vale de figuras literarias tales como la exclamación en aquel “¡Yo no sé!”, símil cuando trata de comparar esos golpes con el odio de Dios y la metáfora en “La resaca de todo lo sufrido” que enfatiza el subtema. Por lo tanto se puede llegar a la conclusión de que el subtema de la estrofa 1 podría ser el desconocimiento de la magnitud del dolor o el dolor de los golpes de la vida.
En la segunda estrofa, se puede denotar que sigue con los mismos temas; sin embargo, trata de expresarlos con otro tipo de recursos estilísticos, tales como la metáfora en “Abre zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte” (Versos 5 y 6) donde se trata de explicar que aquellos golpes podrían afectar a cualquier persona y hacerla sufrir. Además hace mención a Atila, que fue conocido por liderar un ejército que era devastador, por lo tanto cuando se refiere a ‘Atilas’ se refiere a todo un grupo de ellos.
En la tercera estrofa destaca que utilice analogías con Cristo. En el verso 9 dice “Son las caídas hondas de los Cristos del alma” y es curioso, puesto que Cristo sufrió mucho para salvar a la humanidad, ese sufrimiento sería divino e indescriptible, por lo tanto hace alusión a un sufrimiento muy profundo casi imposible de sobrellevar, una metáfora. Además hace uso de la personificación y adjetivación “de alguna fe adorable que el destino blasfema” (Verso 10) para poder demostrar que cualquier persona podría sufrir a pesar de tener fe, ya que el destino no puede hacer mucho al respecto y por ello blasfema la desdicha. Asimismo también cuenta con otra adjetivación en el verso 11: “golpes sangrientos”; para así poder enfatizar el dolor y heridas que producen estos golpes en el alma que hacen que la persona emita sonidos que luego son comparados con “algún pan que en la puerta del horno se nos quema” otra metáfora, que da a entender que ese sentimiento de dolor podría ocurrir en cualquier momento y cuando menos se le espere.
En la estrofa 4 se puede evidenciar que la temática ya no se enfoca en esos golpes en la vida, sino en el hombre. De esta forma, Vallejo se sensibiliza ante el dolor humano al utilizar la exclamación “Y el hombre… Pobre… ¡pobre!” (Verso 13). Además utiliza la adjetivación en el verso 15 “vuelve los ojos locos”, metáfora y símil “como charco de culpa en la mirada” donde parece jugar un poco con la exageración ya que hace alusión al llanto.
Sin duda alguna presenta una temática trascendente que podría ser aplicable a cualquier tipo de contexto, ya que siempre existió el sufrimiento y así será hasta el fin de los tiempos. En este sentido, la voz lírica se muestra de una forma nostálgica y triste, con el cual más de una persona se podría identificar si es que está pasando por un mal momento en su vida.

Idilio Muerto:

Es inevitable no poder pensar en la familia y todo el pasado que se deja atrás cuando se cambia de residencia, en especial cuando se está solo. Vallejo al mudarse a Roma siente cierta nostalgia hacia su vida en Santiago de Chuco, en especial a su primer amor. Esto se ve reflejado en este poema de influencia modernista. Ni bien inicia el poema, en el segundo verso se hace mención a un personaje importante en la vida del autor, “Mi andina y dulce Rita” donde se puede denotar que él estaba enamorado de ella, debido a la adjetivación que utiliza para describirla. En el mismo verso “de junco y capulí” donde se juega con la sinestesia, ya que ambos elementos representan un olor. En el verso 3 “Me asfixia Bizancio” donde se personifica a una ciudad europea, también característico del modernismo, lo cual demuestra su incomodidad en aquella ciudad. “Como flojo coñac” (Verso 4) donde Vallejo utiliza la sinestesia como símil para jugar con el ardor que se siente al tomar una bebida alcohólica, y a la vez lo compara con la sangre, lo cual hace denotar que nos hace sentir enfermos. En la segunda estrofa se da un contraste entre la añoranza y la realidad, ya que presenta cierta nostalgia al recordar actitudes típicas de Rita como aquella “actitud contrita” (Verso 4) que nos da a entender que era sumisa y muy tímida. Además en el verso 6 “planchaban en las tardes blancuras por venir” que dan a entender la pureza y bondad de sus acciones. “Qué será de su falda de franela; de sus afanes; de su andar; de su sabor; de su andar; de su sabor a cañas de mayo del lugar” (Tercera Estrofa) se nota que existe una clara enumeración; sin embargo con ese “de su” también se podría tomar en cuenta a la aliteración que causaría un efecto auditivo, tal vez así era el ‘dejo’ de Rita. “y al fin dirá temblando: Qué frío hay… ¡Jesús!”

A mi hermano Miguel:


Vallejo trata de representar el amor hacia su familia mediante el poemario, es por ello que le dedica un poema a su hermano en “A mi hermano Miguel”. “Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa./ !Donde nos haces una falta sin fondo!” (Versos 1 y 2) según la cita anterior, podemos entender que su hermano había fallecido y que el yo lírico se muestra nostálgico respecto a ello, además de hacer denotar mediante una hipérbole la falta que él le hace. “Me acuerdo que jugábamos a esta hora, y que mamá /nos acariciaba: Pero, hijos…” (Versos 3 y 4) aquí es donde se empieza a manifestar el uso de la sinestesia auditiva mediante las palabras de su madre, algo típico del modernismo. En la segunda estrofa se pone más nostálgico ya que hace alusión a cuando jugaba a las escondidas con su hermano, parece una descripción normal hasta que menciona “Me acuerdo que nos hacíamos llorar, /hermano, en aquel juego.” (Versos 10 y 11) donde se nota que el personaje ha evolucionado a uno muy triste, casi depresivo. Más tarde, en la tercera estrofa se dice que “Miguel, tú te escondiste/ una noche de agosto” (Versos 12 y 13) donde se nos da a entender que esa fue la fecha de su muerte, la cual aún el yo lírico no supera, debido a lo que acontece en la cuarta estrofa. “Oye, hermano, no tardes/ en salir. ¿Bueno? Puede inquietarse mamá” (Versos 18 y 19) sin duda alguna la parte más triste, ya que demuestra el cariño con el que Vallejo (el yo lírico) aún recuerda a su hermano; sin embargo, aún no logra superar su muerte.

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