domingo, 5 de julio de 2015

2. LA CARRETERA

                  

Título:                     La Carretera
Autor:                     Cormac McCarthy
Páginas Leídas:     100 – 210

El hecho de que el libro no haya tenido capítulos tuvo una sensación en mí, de que la situación del padre y el niño nunca iba a terminar, no había fin… O eso creía, ya que la serie de acontecimientos antes del final fueron muy inesperados.
Cuando encontraron al señor anciano creí que se quedarían con el: “No tiene que hacer nada. ¿Puede andar bien? Puedo andar. Miró al chico. ¿Eres un niño?, dijo. El chico miró a su padre. ¿Qué le parece que es?, dijo su padre. No lo sé. No veo muy bien.” (McCarthy, 2007, p. 101)sin embargo la desconfianza del padre por los demás lo llevó a poner incómodo el ambiente con el señor anciano que decidió marcharse para no incomodar más y cuidarse, pues ya lo habían asustado: “¿No es un señuelo para una pandilla de bandidos? Yo no soy nada. Si quiere que me marche me iré. Puedo encontrar la carretera.” (McCarthy, 2007, p.104).
El niño otra vez interviene, dando a entender de que alguna forma los hijos influyen en las decisiones de los padres, ya que dejaron al señor anciano con algo de comida para que pueda sobrevivir unos días mientras encuentre otro lugar:
“Por la mañana en la carretera él y el chico discutieron sobre qué darle al viejo. Al final no obtuvo gran cosa. Unas latas de verduras y de fruta. Finalmente el chico fue hasta al borde de la calzada y se sentó en las cenizas. El viejo metió las latas en su mochila y apretó las correas. Debería darle las gracias al chico, ¿sabe?, dijo el hombre. Yo no le habría dado nada.” (McCarthy, 2007, p.105).
Luego de esto y varias y largas horas de viaje el padre cae enfermo: “¿Te vas a morir? No. Solo he caído enfermo. Estoy muy asustado. Lo sé. No te preocupes. Me pondré bien. Ya lo verás.” (McCarthy, 2007, p.114) dejando al niño muy preocupado a cerca de su salud, pues pensaba que podría a perder a su padre en cualquier momento y eso no le ayudaba, mucho menos que cada día su enfermedad empeore más: Tres días. Cuatro. Dormía mal. La tos lo despertaba. El aire entrando áspero en sus pulmones. Lo siento, dijo a la implacable oscuridad. No pasa nada, dijo el chico”(McCarthy, 2007, p.114).
El niño no quería resignarse a la situación y tuvo pesadillas a causa de esto: Una noche el chico despertó de un sueño y no quiso decirle qué había soñado. No tienes por qué contármelo, dijo el hombre. No pasa nada. Estoy asustado. No pasa nada. Sí que pasa” (McCarthy, 2007, p.115). A pesar de esto, no se les fue tan difícil llegar a la costa, donde pronto encontraron un barco con muchas provisiones, donde cabe resaltar una pequeña reflexión: “¿Adónde crees que se ha ido la gente, papá? […] ¿Crees que han muerto? / No lo sé. / Pero no tenían todas las de ganar. […] Yo creo que murieron. / Puede ser.” (McCarthy, 2007, p.148) El niño seguía creía que la gente moría y por esto se encontraban abandonados esos lugares, pero otra vez actúa la influencia del padre en su forma de pensar, lo cual creo que le dio ánimos al niño para poder seguir adelante para conocer a las personas que les habían dejado todas esas provisiones y agradecerles: “Podrían estar vivos en alguna parte, dijo el hombre. Es posible. El chico guardó silencio” (McCarthy, 2007, p.148).
Siguieron caminando por la costa, cerca de la playa específicamente, quedándose ahí unos días para descansar, pero dentro de esto alguien les arrebató los esfuerzos de su viaje, todo por haber ido a echar un vistazo a otro lugar: “El chico estaba allí de pie con los ojos desorbitados. / ¿Qué ha pasado, papá? / Se lo han llevado todo. Vamos. / El chico levantó la cabeza. Estaba empezando a llorar” (McCarthy, 2007, p.155). Esto es un claro ejemplo de que en la actualidad, ya no se puede estar seguro, aunque no hallan muchas personas, nadie está a salvo de nada, lo cual me hace recordar una frase: “Ves cosas, cosas que crees que no podrían sucederte a ti; pero sin darte cuenta, poco a poco empiezan a ocurrir en tu vida” (Anónimo). El niño no estaba preparado para este tipo de noticias, y debido a esto y a su sensibilidad al cambio llora; sin embargo, lo cierto es que hagas lo que hagas siempre va a haber alguien que va a preferir su propio bienestar antes que el tuyo, sin importarle si te perjudica mucho. A pesar de esto consiguieron salir adelante otra vez, hasta encontrar al ladrón; sin embargo, esta vez el padre quiso asegurarse de que no le volviese a robar otra vez, y para esto lo despoja de todo lo que tenía: “Venga, hombre. Me voy a morir. / Te dejo igual que tú nos has dejado a nosotros” (McCarthy, 2007, p.158).
Ya en un pueblo que encontraron camino al sur, el padre resulta herido en la pierna, felizmente contaban con el botiquín que habían encontrado en el barco. A partir de esta situación el niño comenzó a creer que podría perder a su padre en cualquier momento: “Sabía que el chico estaba despierto por las noches, escuchando para ver si todavía respiraba” (McCarthy, 2007, p.168) y lamentablemente sucedió, el fin de la vida terrenal de su padre era inminente: “Acamparon allí y cuando se acostó supo que no podría continuar y que era aquí donde moriría” (McCarthy, 2007, p.170). Y juntos se acurrucaron a revivir las memorias, pues ya no habría tiempo al día siguiente.
El niño no podía salir adelante, por esto se quedó cerca del cadáver de su padre alrededor de 3 días, donde luego una persona lo interceptó: “¿Lleváis el fuego? / ¿Cómo dices?” (McCarthy, 2007, p.174). Y decidió confiar en él y aceptó ir con ellos, llegando así el momento del último adiós: “Te hablaré todos los días, susurró. Y no me olvidaré. Pase lo que pase” (McCarthy, 2007, p.176).
Sin duda alguna una obra que te mostrará el mundo desde una perspectiva más fría, pero real.

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